La era de los modelos fundacionales cede paso a la especialización: el valor se mide en profundidad, no solo en escala.
La Tensión entre lo Horizontal y lo Vertical
El Foro Económico Mundial en Davos, tradicionalmente un termómetro para la economía global, se ha consolidado en los últimos años como el epicentro del debate tecnológico. En la edición de 2026, la inteligencia artificial dominó la conversación, y una voz clave resonó con particular claridad: la de Andrew Ng, cofundador de Coursera y una de las figuras históricas más influyentes en el campo del machine learning.
Ng reconoció que el reciente lanzamiento de Gemini 3 por parte de Google ha marcado un hito significativo, inyectando un nuevo y potente impulso a la compañía en la carrera por el liderazgo de la IA. Este modelo no es solo una mejora incremental; representa la capacidad de Google para convertir su infraestructura masiva y su vasta colección de datos en una ventaja tangible que rivaliza con el dominio percibido de OpenAI y su aliado, Microsoft.
La capacidad de Google para desarrollar modelos multimodales a esta escala subraya su fortaleza en lo que se conoce como “IA horizontal”: aplicaciones de propósito general que impactan en la productividad, la búsqueda y el consumo masivo. Sin embargo, Ng fue enfático al advertir que, a pesar del evidente músculo de Google, la contienda por la IA sigue siendo “al rojo vivo” y peligrosamente abierta.
Para comprender la profundidad del comentario de Ng, debemos distinguir entre los dos grandes campos de batalla de la inteligencia artificial. La IA Horizontal se refiere a los modelos fundacionales (LLMs) que buscan ser buenos en casi todo: redactar correos, resumir textos, generar código simple o responder preguntas comunes. Es la carrera por el tamaño del modelo y la potencia bruta.
Google, con su dominio en la infraestructura de búsqueda y Android, tiene una ventaja de escala difícil de replicar. Gemini 3 capitaliza esta escala, ofreciendo capacidades que se integran de manera fluida en productos usados por miles de millones de personas. Su objetivo es cimentar la IA como una utilidad omnipresente.
Pero el verdadero potencial económico y transformador, según el pionero de la IA, reside en la IA Vertical. ¿Qué implica esto? Modelos de IA diseñados y entrenados específicamente para resolver problemas complejos y especializados dentro de un único sector industrial o nicho de negocio. Esto incluye la codificación de software avanzado, la optimización de la cadena de suministro en el comercio minorista, o el diagnóstico predictivo en la sanidad.
El mercado de los modelos fundacionales está saturado y la ventaja de la escala está disminuyendo. El próximo billón de dólares en valor no vendrá de modelos más grandes, sino de algoritmos que hablen el idioma específico del quirófano, del código de infraestructura o de la logística de precisión. La especialización es la nueva escala.
La clave de la IA vertical radica en la combinación de un modelo base potente (como Gemini o GPT-4) con conjuntos de datos propietarios y la experiencia de dominio (domain expertise). No basta con el entrenamiento general; se necesita un refinamiento quirúrgico que solo puede ser proporcionado por expertos del sector.
El Paisaje Competitivo: Más Allá del Dúo Dinámico
Aunque Google y OpenAI/Microsoft dominan los titulares y la inversión en investigación básica, Ng subraya que el ecosistema sigue ofreciendo amplias oportunidades para competidores como Anthropic, y, crucialmente, para miles de startups y empresas especializadas.
En el sector vertical, el coste de entrada y la complejidad se desplazan desde el entrenamiento de la base del modelo hasta la curación del conocimiento específico. Una startup con acceso a un repositorio de código específico de alta calidad o a datos clínicos anonimizados de una enfermedad rara, puede construir una aplicación de IA vertical que supere a cualquier modelo horizontal, sin importar cuán potente sea Gemini 3 en tareas generales.
El desafío que Ng percibe para los gigantes como Google, irónicamente, es su amplitud. Están obligados a construir soluciones que funcionen para el 80% de los usuarios. Las soluciones verticales, en cambio, se enfocan en ese 20% de problemas ultra-específicos que generan el mayor valor añadido para las empresas.
Ejemplos Prácticos de la IA Vertical
Las aplicaciones verticales ya están redefiniendo industrias enteras. Miremos algunos ejemplos concretos que demuestran por qué la especialización es el futuro:
- IA en Codificación Avanzada: Mientras las herramientas horizontales ayudan a generar funciones sencillas o completar código, las IA verticales entrenadas en bases de código específicas (como las de infraestructura financiera o sistemas operativos) pueden auditar, refactorizar y migrar sistemas legacy con una precisión y seguridad que los modelos generales no alcanzan.
- Retail y Logística: Un modelo vertical puede predecir picos de demanda para productos perecederos con una granularidad geográfica que reduce el desperdicio drásticamente. Esto requiere entender variables climáticas locales, tendencias estacionales y la cadena de frío, algo ajeno a un LLM genérico.
- Viajes y Hospitalidad: Modelos especializados que optimizan el precio dinámico de vuelos y hoteles en tiempo real, considerando factores macroeconómicos, eventos locales y capacidad de reserva, superan por mucho a las herramientas de agregación basadas en reglas fijas.
Esta tendencia exige un cambio en la estrategia de las empresas de tecnología. Ya no se trata solo de licenciar un modelo fundacional, sino de invertir masivamente en la capa de fine-tuning y en la infraestructura de RAG (Retrieval-Augmented Generation) para inyectar conocimiento propietario y operativo.
El Camino a Seguir para Desarrolladores y Empresas
La visión de Andrew Ng ofrece una hoja de ruta clara, tanto para los desarrolladores que buscan dónde enfocar su talento como para los inversionistas que desean maximizar el retorno de la inteligencia artificial. La carrera no ha terminado, simplemente ha cambiado de fase.
Para el lector de SombraRadio, la implicación es directa: la democratización del acceso a modelos fundacionales potentes (gracias a la intensa competencia entre Google, OpenAI y otros) permite que el foco se mueva hacia la resolución de problemas reales, no hacia la construcción de la herramienta base.
Aquí hay algunas consideraciones prácticas:
- Priorizar el Dominio: Los desarrolladores con profunda experiencia en un sector (ej. legal, biotecnología) tienen ahora una ventaja crítica sobre aquellos que solo dominan la ingeniería de prompts generales.
- Infraestructura de Datos Propietarios: El verdadero activo ya no es el hardware, sino los datos limpios y etiquetados específicos del sector. Las empresas deben ver sus repositorios de datos internos como la clave para desbloquear el valor de la IA.
- El Rol de los APIs: Modelos como Gemini 3 se convierten en un “commodity” potente. El éxito reside en cómo se orquestan múltiples APIs y servicios para crear un flujo de trabajo verticalmente integrado. La ingeniería de sistemas es tan crucial como la ingeniería de modelos.
En última instancia, el lanzamiento de Gemini 3 es una excelente noticia para el ecosistema. Al subir el listón de la IA horizontal, fuerza a toda la industria a ser más ambiciosa y a buscar aplicaciones más profundas y significativas. El desafío para Google, y para todos los gigantes, será evitar la complacencia y no dejar que la espectacularidad de sus modelos fundacionales eclipse las oportunidades de nicho que, sumadas, redefinirán el mapa económico de la próxima década.
Estamos asistiendo a una bifurcación de la IA. Una rama, impulsada por Google y OpenAI, se dirige hacia la eficiencia masiva y generalizada. La otra, la rama vertical, nos dirige hacia la creación de un valor especializado, profundo e irremplazable. Y es en esta segunda rama donde se encuentra la verdadera revolución que Ng nos invita a observar.



