Cuando el cable que usamos para navegar es el mismo que financia el barco que odiamos.
El Gran Apagón Ético: ¿Podemos realmente desconectar la red?
Imagina que estás navegando por Twitter (o X, llámalo como quieras). Ves una noticia que te enciende la sangre. Un CEO de una gran tecnológica, la misma que usas todos los días para buscar cosas, comprar libros o generar código, acaba de donar una cifra astronómica a un grupo político que representa todo lo que detestas. Es un golpe directo al estómago digital.
La reacción natural es el boicot. Cancelar la suscripción, borrar la cuenta, desinstalar la app. Es una forma de votar con tu cartera. Pero en el ecosistema tecnológico actual, donde la infraestructura está más centralizada que nunca, ese gesto de desconexión se convierte rápidamente en una utopía frustrante.
Movimientos como QuitGPT o las campañas de ‘Resist and Unsubscribe’ han crecido precisamente de esta frustración. No solo protestan por las prácticas de datos o los algoritmos sesgados; el centro de la queja es quién está detrás del telón, a quién financian esos gigantes y qué contratos mantienen con entidades gubernamentales polémicas, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en EE. UU.
El dilema es profundo: ¿Cómo boicoteas una empresa cuando es el aire que respira tu vida digital? Si intentas desconectarte, ¿simplemente dejas de existir en línea?
La Trampa de la Infraestructura: Por qué no puedes evitar AWS
Este no es un boicot tradicional. No estamos hablando de dejar de comprar café de una marca en específico. Estamos hablando de intentar apagar media internet. Y aquí es donde la ética choca con la realidad de la infraestructura digital.
La mayoría de los gigantes tecnológicos que están bajo la mira (Amazon, Google, Microsoft, OpenAI) no solo ofrecen servicios de usuario final. Su verdadero poder reside en los cimientos que construyen: la infraestructura en la nube.
Piensa en Amazon Web Services (AWS). Si bien Amazon como minorista es evitable, AWS es otra historia. AWS aloja una parte tan vasta de la web que, si decides boicotearla completamente, tendrás que renunciar a:
- Una cantidad inmensa de startups y servicios alternativos que usan AWS porque es la opción más robusta y económica.
- Plataformas de streaming, banca en línea y hasta sitios web de medios de comunicación.
- Las bases de datos y la potencia de cálculo que permiten funcionar a muchas organizaciones sin ánimo de lucro y proyectos de código abierto.
Es como si intentaras boicotear una compañía eléctrica que también es dueña de las tuberías de agua y las líneas telefónicas de toda tu ciudad. Podrías dejar de usar el agua caliente, pero ¿qué haces con la luz y la comunicación? Es sencillamente inviable a nivel práctico.
"El boicot total a la gran tecnología es el espejismo ético de nuestra era. No podemos apagar el internet, solo podemos exigir transparencia a quienes lo construyen."
Los Frentes de la Batalla: Dinero y Contratos
Para entender la fuerza de estos movimientos de boicot, debemos desglosar las dos principales acusaciones que impulsan la indignación del consumidor:
1. Las Donaciones Políticas y los SuperPACs
Una de las mayores quejas es la vinculación de ejecutivos de Big Tech con entidades políticas específicas y polarizantes. El dinero fluye a través de SuperPACs, comités de acción política que pueden gastar sumas ilimitadas para influir en las elecciones.
El foco se ha puesto en grandes nombres que, a título personal o corporativo, han financiado campañas alineadas con agendas que muchos consumidores consideran regresivas o peligrosas.
El mensaje es claro: si mi suscripción a la nube o mis pedidos en línea están engrosando un bolsillo que luego se usa para socavar mis valores fundamentales, tengo derecho a rebelarme. Pero esta rebeldía es difícil de trazar, ya que el dinero corporativo suele ser una compleja madeja de filiales y donaciones indirectas.
2. Contratos Gubernamentales Polémicos (ICE, Defensa)
La segunda fuente de indignación son los lucrativos contratos que estas empresas mantienen con agencias gubernamentales controvertidas.
El caso de ICE (la agencia de control migratorio de EE. UU.) ha sido un punto de ebullición constante. Las grandes tecnológicas proveen servicios de infraestructura, bases de datos, reconocimiento facial y capacidad de análisis para facilitar las operaciones de estas agencias. Esto convierte a la empresa tecnológica, de facto, en un socio operativo de políticas que son objeto de debate ético y humanitario.
En resumen, no solo les estamos dando dinero para que financien a un político que no nos gusta, sino que también les estamos proveyendo las herramientas para ejecutar políticas que nos parecen inaceptables. Es un doble gancho al mentón ético.
El Desafío de la Desconexión Práctica: Un Checklist
Si la desconexión total es un mito, ¿qué acciones concretas puede tomar un consumidor consciente sin caer en el ostracismo digital?
Aquí no te voy a vender la idea de que puedes vivir sin Google. Eso sería mentirte. Pero sí puedes reducir drásticamente tu huella en las empresas más cuestionadas y aumentar la presión sobre ellas.
Prioriza la Desinversión de Servicios de Usuario Final
Estos son los servicios que más contribuyen directamente a las ganancias y que tienen alternativas viables. Si bien no afecta a AWS, sí envía un mensaje claro al balance de cuentas de la matriz:
- Correo y Búsqueda: Migra de Gmail y Google Search a alternativas enfocadas en la privacidad (ProtonMail, DuckDuckGo, Brave).
- Compras: Reduce al máximo las compras en Amazon. Prioriza el comercio local o minoristas que no dependan de la infraestructura de Amazon.
- Inteligencia Artificial: Evita el uso habitual de modelos de IA de empresas bajo boicot, como ciertas versiones de OpenAI. Busca modelos de código abierto (open source) y plataformas alojadas de manera independiente.
- Navegación y Almacenamiento: Explora navegadores y servicios de almacenamiento en la nube descentralizados o europeos, que suelen tener leyes de privacidad más estrictas.
Conciencia sobre la Infraestructura (El Monitoreo)
Dado que no puedes evitar AWS o Azure (Microsoft) del todo, tu foco debe ser la conciencia y la presión, no la evasión.
1. Identifica: Usa herramientas de red para ver dónde se aloja realmente un sitio. Si tu startup ética favorita está corriendo sobre AWS, eso es importante saberlo.
2. Presiona: Exige a tus servicios y plataformas preferidas (las que *sí* te gustan) que elijan proveedores de infraestructura con mejores políticas éticas o que al menos diversifiquen su dependencia de un solo gigante.
3. Vota con tus habilidades: Si eres desarrollador o ingeniero, prioriza trabajar en proyectos que usen infraestructura neutral, descentralizada o autoalojada. Esto es una forma de construir alternativas desde dentro.
La Importancia de la Centralización y la Cita Final
La historia del boicot tecnológico es la historia de cómo internet, que nació descentralizado y libre, se ha consolidado en manos de media docena de corporaciones. Esta centralización no solo crea vulnerabilidades técnicas (si cae AWS, caen miles de sitios), sino que también concentra el poder político y ético en muy pocos consejos de administración.
Esta realidad significa que el activismo digital de hoy ya no es solo sobre lo que decimos o tuiteamos, sino sobre dónde alojamos ese tuit y quién se lleva el beneficio de cada clic.
No se trata de apagar la luz. Se trata de ser consciente de a quién le pagamos la factura de esa luz y de usar esa información como palanca de cambio. La conciencia es la única arma realmente efectiva que tenemos contra esta inevitable dependencia.
"La única forma de boicotear la gran tecnología es convertirnos en usuarios insoportablemente conscientes de dónde va nuestro dinero."



