El relevo perpetuo: cuando el código viaja por el mundo mientras tú descansas.
El imperio donde nunca se pone el código
Seguro que te suena la frase: “En el imperio español nunca se ponía el sol”. Era la forma de decir que, gracias a la extensión geográfica de sus territorios, siempre había una parte del mapa iluminada por el día.
Hoy, esa idea ha saltado de los libros de historia a las oficinas de las startups más punteras. Solo que ahora no hablamos de galeones ni de especias, sino de líneas de código y modelos de lenguaje.
Imagina que terminas tu jornada en Madrid a las seis de la tarde. Cierras el portátil, te vas al gimnasio o a tomar algo, y en ese preciso instante, alguien en San Francisco o en Tokio retoma exactamente lo que tú estabas haciendo.
Esto es lo que conocemos como el modelo Follow the Sun (Sigue al Sol). No es algo nuevo, pero hasta ahora era un auténtico dolor de cabeza logístico que solo gigantes como IBM o Microsoft se atrevían a intentar. ¿Qué ha cambiado? La Inteligencia Artificial.
¿Por qué falló el pasado y por qué funciona el presente?
En los años 90, intentar trabajar en diferentes franjas horarias era como jugar al teléfono escacharrado. Los equipos pasaban más tiempo explicando lo que habían hecho que trabajando de verdad. Las reuniones de traspaso eran eternas y la información se perdía por el camino.
Era como si en una carrera de relevos, los corredores tuvieran que pararse cinco minutos a discutir cómo se deben pasar el testigo antes de seguir corriendo. Al final, la velocidad se perdía y el cansancio ganaba.
Hoy, la IA actúa como ese testigo inteligente. Ya no hace falta que escribas un informe de tres páginas para tu colega de la otra punta del mundo. Herramientas de IA analizan tus commits en GitHub, tus mensajes en Slack y tus grabaciones de vídeo para generar un resumen perfecto.
Esto me hizo pensar en cómo trasteamos con ideas a veces: nos obsesionamos con la herramienta, pero nos olvidamos del flujo. La IA ha resuelto el problema del flujo, permitiendo que la información fluya sin fricciones entre zonas horarias.
La IA como el ‘traductor’ de contextos
El gran problema de trabajar de forma asíncrona no es el tiempo, es el contexto. ¿Por qué elegiste esta variable? ¿Por qué este botón es azul y no verde? Si tu compañero no puede preguntártelo porque estás durmiendo, el proyecto se detiene.
Aquí es donde entra la magia actual. Los modelos de lenguaje (LLM) ahora pueden actuar como una memoria externa compartida. Un desarrollador en India puede preguntarle a un agente de IA: “¿Por qué el equipo de España cambió la arquitectura de la base de datos hoy?”.
La IA, que ha “leído” todo el rastro digital del equipo español, le responde con precisión. Es como tener un clon tuyo que nunca duerme y que siempre está disponible para explicar tus decisiones de diseño. Esto reduce las reuniones de sincronización a casi cero.
¿Cómo están aplicando esto las startups hoy?
- Rotación de 24 horas: El desarrollo de IA es una carrera armamentística. Si una empresa para 16 horas al día, pierde. Con este modelo, el desarrollo no se detiene nunca.
- Resúmenes automáticos: Al final de cada turno, la IA genera un handover (traspaso) automático con los hitos alcanzados y las tareas pendientes.
- Soporte global: No solo se aplica al código. El soporte al cliente ahora es verdaderamente global, con humanos apoyados por IAs que mantienen el hilo de la conversación sin importar quién esté al otro lado.
¿Esto nos ayuda o nos esclaviza?
Es la pregunta del millón. ¿Significa esto que ahora tenemos que estar pendientes del móvil a las tres de la mañana por si la IA de nuestro compañero de Seattle nos lanza una notificación? La respuesta corta es: si se hace bien, no.
De hecho, el objetivo del Follow the Sun moderno es precisamente el contrario: permitirte desconectar de verdad. Al saber que hay un sistema (humano + IA) que toma el relevo con garantías, no tienes esa ansiedad de “dejar cosas pendientes”.
Imagina que esto es como una cocina de un restaurante que nunca cierra. Tú haces el turno de comidas y, cuando llega el equipo de cenas, la cocina está limpia, las comandas organizadas y la IA les explica qué platos especiales se han vendido más. Tú te vas a casa y te olvidas.
“La IA no viene a quitarnos el trabajo, viene a explicarle a nuestro compañero de Australia qué demonios hicimos antes de irnos a dormir.”
Riesgos: No todo es color de rosa
Claro, no podemos ignorar los riesgos. La dependencia excesiva de los resúmenes de IA puede llevar a errores de interpretación si el modelo alucina o pierde algún matiz importante. No es un sistema infalible.
Además, está el factor humano. La cohesión de equipo es difícil de mantener cuando nunca coincides físicamente (ni siquiera virtualmente) con la mitad de tus compañeros. ¿Cómo celebras un éxito o haces teambuilding si cuando tú desayunas ellos están cenando?
Las empresas que están triunfando con esto son las que dejan la parte “pesada” y técnica a la IA, pero reservan espacios de coincidencia (aunque sean breves) para el contacto humano. No somos máquinas, aunque trabajemos con ellas.
Aprendizajes clave para tu día a día
- Documenta para la IA: Empieza a escribir tus notas pensando que una IA las leerá para ayudar a otros. Sé claro y estructurado.
- Adopta el asincronismo: Deja de depender de las reuniones en directo. Si puedes explicar algo en un mensaje o un vídeo corto, hazlo.
- Confía en el relevo: Aprende a soltar las tareas. El trabajo moderno es una obra colectiva, no un esfuerzo individual agotador.



