Por qué la inteligencia artificial te está haciendo trabajar más horas en lugar de menos

La IA prometía liberarnos del trabajo tedioso, pero un estudio revela que estamos asumiendo más tareas y eliminando nuestros descansos. ¿Es productividad real o una trampa de agotamiento?

La promesa de la automatización se ha convertido en una oficina sin paredes ni descansos.

El espejismo del tiempo libre

¿Te acuerdas de aquellas promesas de mediados del siglo pasado? Nos decían que para el año 2000 las máquinas harían todo por nosotros y que solo trabajaríamos un par de horas al día. Pues bien, estamos en pleno 2025 y la realidad nos ha dado un bofetón de realidad. Hoy, el 26 de agosto de 2025, nos encontramos con que la Inteligencia Artificial (IA), lejos de darnos esas vacaciones eternas, nos está empujando a una espiral de trabajo infinito. Es como si nos hubieran regalado un lavaplatos para ahorrar tiempo, pero en lugar de descansar, ahora cocinamos platos de cinco tiempos cada noche solo porque lavar los trastes ya no cuesta nada.

Esto es exactamente lo que ha revelado un reciente análisis de la Harvard Business Review en una empresa tecnológica. Lo que descubrieron no es que la gente esté siendo reemplazada por robots, sino algo mucho más sutil y peligroso: los empleados están asumiendo más tareas de forma voluntaria. ¿Por qué? Porque la IA ha eliminado la ‘fricción’ de empezar algo nuevo. Y esa falta de fricción nos está matando a fuego lento.

La trampa de la fricción cero

Imagina que tienes que escribir un informe pesado. Antes, solo pensar en abrir el documento en blanco te daba pereza. Ese sentimiento de ‘uf, qué pesado’ era una barrera natural. Te tomabas un café, mirabas por la ventana o simplemente dejabas que tu cerebro descansara antes de empezar. Ahora, con un ‘copiloto’ de IA, le pides un borrador y en tres segundos tienes algo con qué trabajar. Parece una victoria, ¿verdad? No del todo.

Al eliminar esa resistencia inicial, nos hemos quedado sin excusas para no empezar el siguiente proyecto. Y el siguiente. Y el de más allá. Al final del día, en lugar de haber hecho un gran informe en cuatro horas, has hecho cuatro informes medianos en el mismo tiempo. Has trabajado más duro, has tomado más decisiones y tu cerebro está frito. Esto es lo que yo llamo la ‘multitarea perpetua’. Ya no hay momentos de transición entre una tarea y otra; solo hay un flujo constante de producción que no se detiene nunca.

“La IA no ha venido a quitarte el trabajo, ha venido a quitarte los descansos.”

¿Qué significa esto para tu privacidad y tu salud?

Para mí, esto tiene un trasfondo ético y de seguridad personal preocupante. Si las empresas ven que gracias a la IA puedes producir el triple, ese triple se convertirá en la nueva norma. No será una excepción, será lo mínimo esperado. Aquí es donde tu privacidad mental entra en juego. Si estás conectado constantemente a una herramienta que monitoriza cada uno de tus prompts, la empresa tiene un mapa exacto de cómo piensas, cuánto tardas en procesar información y cuándo empiezas a fallar por cansancio.

¿Te has fijado en cómo han desaparecido esos ‘descansos naturales’? Esos cinco minutos mientras esperas a que un programa cargue o a que un compañero te responda un correo. Ahora la IA lo resuelve al instante, obligándote a pasar a la siguiente acción de inmediato. Es como si estuviéramos corriendo una maratón a ritmo de sprint. A largo plazo, esto no es productividad; es una receta directa para el burnout o agotamiento crónico.

Cómo protegerte en la era del copiloto permanente

No se trata de tirar la IA por la ventana. Yo mismo la uso para trastear con ideas y organizar mis notas. Se trata de poner vallas al campo. Si no gestionas tú el ritmo, la IA (y tu jefe) lo gestionará por ti. Aquí tienes unos puntos clave para no perder la cabeza:

  • La regla de los 20 minutos: Por cada 20 minutos que pases interactuando intensamente con una IA, levanta la vista y aléjate de la pantalla un par de minutos. Obliga a tu cerebro a salir del modo ‘procesamiento’.
  • Desactiva el autocompletado mental: No aceptes todas las sugerencias de la IA solo porque están ahí. Cuestiona si esa tarea extra que vas a empezar realmente aporta valor o si solo la haces porque es fácil comenzarla.
  • Protege tus transiciones: Si terminas una tarea rápido gracias a la IA, no abras la siguiente pestaña de inmediato. Tómate el tiempo que te habrías tomado sin la herramienta. Ese es tu ‘tiempo recuperado’, no tiempo de la empresa.
  • Gobernanza ética personal: Si eres responsable de un equipo, no midas el éxito por la cantidad de tareas cerradas. Mide el impacto. Fomentar la hiperactividad solo te dejará con un equipo quemado en menos de seis meses.

Riesgos a largo plazo: el fin de la creatividad profunda

Me preocupa que, al estar tan ocupados produciendo ‘más’, nos olvidemos de producir ‘mejor’. La creatividad real surge del aburrimiento y de tener espacio mental para conectar puntos inconexos. Si la IA rellena cada hueco libre de nuestra jornada, nos convertiremos en meros editores de contenido generado por máquinas, perdiendo nuestra capacidad de tener ideas propias y disruptivas. ¿Realmente queremos ser solo el control de calidad de un algoritmo?

Conclusiones para tu día a día

La tecnología es una herramienta, no un látigo. Si sientes que desde que usas IA terminas el día más cansado que antes, no es una alucinación tuya. Estás procesando más información y tomando más micro-decisiones por minuto que nunca en la historia de la humanidad. Aprender a decir ‘ya basta por hoy’ es la habilidad más importante que puedes desarrollar en 2025.

  • La eficiencia sin límites nos lleva directo al agotamiento cognitivo.
  • La eliminación de la fricción nos incita a una multitarea que el cerebro humano no puede sostener.
  • Tu tiempo libre es el objetivo de los algoritmos de productividad; defiéndelo.

Fuentes

La Sombra
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