Cuando el casero decide reformar la casa y tú solo habías alquilado una habitación.
El aviso que lo cambia todo
Darren Mowry, vicepresidente de Google Cloud, ha soltado una bomba de realidad . No lo ha hecho con rodeos ni con lenguaje corporativo vacío.
Ha dicho alto y claro que hay dos tipos de empresas que están en el corredor de la muerte tecnológica: los que envuelven modelos (wrappers) y los que simplemente los amontonan (agregadores).
¿Qué significa esto para ti? Que muchas de esas aplicaciones por las que pagas una suscripción mensual podrían desaparecer mañana mismo sin dejar rastro de tus datos.
El engaño de los wrappers
Imagina que abres un restaurante que solo sirve hamburguesas del McDonald’s, pero les pones un envoltorio más bonito y cobras el doble. Eso es un wrapper de IA.
Estas startups toman la tecnología de OpenAI o Google, le ponen una interfaz de colores y te dicen que han inventado una herramienta revolucionaria para escribir correos o resumir textos.
El problema es que Google y Microsoft están empezando a poner esas mismas funciones gratis dentro de Gmail o Word. El intermediario deja de tener sentido.
Como dice una frase que suelo repetir: construir una empresa sobre la API de otro es como construir un castillo de arena justo donde empieza a subir la marea.
¿Por qué los agregadores también están en riesgo?
Los agregadores son esas plataformas que te permiten elegir entre diferentes modelos de IA como Claude, Gemini o GPT-4 en un solo lugar.
Parece una buena idea, ¿verdad? Te ofrecen variedad. Pero Mowry advierte que este valor se está evaporando a una velocidad de vértigo.
Las grandes nubes, como Google Cloud con su Model Garden, ya ofrecen esto de forma nativa para empresas. No necesitan a un tercero que les cobre una comisión extra.
Esto me recuerda a cuando salieron las primeras tiendas de aplicaciones independientes antes de que Apple y Google hicieran las suyas propias. Ya sabes cómo terminó esa historia.
Riesgos reales para tu privacidad y tu bolsillo
Cuando usas una de estas herramientas “superficiales”, tus datos personales están dando un paseo extra. No van directamente al modelo de inteligencia artificial.
Primero pasan por los servidores de la startup, que muchas veces no tiene las medidas de seguridad que promete. Luego llegan a la empresa que realmente procesa la IA.
Si esa startup quiebra porque Google ha lanzado la misma función de forma nativa, ¿qué pasa con tus documentos, tus chats y tus datos bancarios?
A menudo, estas empresas cierran de la noche a la mañana. No hay servicio al cliente. No hay forma de recuperar tu información. Es el riesgo de confiar en lo efímero.
La búsqueda de la especialización vertical
Para sobrevivir, las startups tienen que dejar de ser generalistas. El vicepresidente de Google señala que el futuro está en la especialización profunda.
Esto significa crear IA para sectores muy concretos: medicina forense, leyes locales o ingeniería de materiales. Áreas donde no basta con saber escribir bien.
Aquí es donde entra en juego el valor de los datos propios. Si una startup tiene acceso a datos que Google no tiene, entonces sí tiene un negocio real.
Es como pasar de vender aire embotellado a vender agua mineral de un manantial que solo tú posees. Esa es la única defensa contra los gigantes.
¿Cómo detectar una startup que va a morir?
Si estás pensando en invertir tiempo o dinero en una nueva herramienta de IA, hazte estas preguntas sencillas antes de darle a “suscribirse”.
¿Esta aplicación hace algo que Google o Apple podrían añadir a sus sistemas operativos mañana por la tarde? Si la respuesta es sí, huye.
¿Tienen datos propios o solo están procesando lo que tú les das? Una empresa sin base de datos propia es una empresa sin cimientos.
¿Es su única ventaja que la interfaz es más bonita que la de ChatGPT? El diseño se copia en una tarde, la tecnología real tarda años en desarrollarse.
Conclusiones para el usuario inteligente
Estamos en una fase de limpieza en el mercado tecnológico. Muchas aplicaciones que hoy parecen brillantes serán irrelevantes antes de que acabe el año.
- No pagues suscripciones anuales en apps que solo sean una capa visual sobre modelos conocidos.
- Prioriza herramientas que ofrezcan integración directa con tus flujos de trabajo profesionales y seguridad verificada.
- Desconfía de las soluciones que prometen magia generalista; lo valioso hoy es lo específico.
- Mantén siempre una copia de seguridad de tus datos fuera de estas plataformas emergentes.
La IA no es una moda, pero muchas de las empresas que la venden sí lo son. Aprende a distinguir el motor del chasis si no quieres quedarte tirado en la carretera.


