Cuando las plataformas que amamos se vuelven contra nosotros, el norte marca el camino de vuelta.
El fin de la era dorada (o por qué todo se siente roto)
Seguro que te ha pasado. Abres una aplicación que antes te encantaba y, de repente, te das cuenta de que tardas más en esquivar anuncios que en ver el contenido que buscabas. O intentas buscar algo en Google y los primeros cuatro resultados son publicidad disfrazada. No es tu imaginación ni que te estés haciendo mayor: internet se está degradando a propósito.
Hoy, 18 de marzo de 2026, estamos viviendo el pico de un fenómeno que el escritor Cory Doctorow bautizó como enshittification o mierdificación. Es ese ciclo vital donde las plataformas primero son buenas con los usuarios para ganar masa crítica, luego nos exprimen para atraer anunciantes y, finalmente, nos maltratan a todos para maximizar los beneficios de sus accionistas.
Pero mientras muchos nos limitamos a suspirar y seguir haciendo scroll, en Noruega han decidido que ya basta. El Consejo de Consumidores de Noruega (Forbrukerrådet) ha lanzado una ofensiva sin precedentes para frenar esta decadencia. No es solo una queja; es un plan de batalla para que internet vuelva a ser de la gente.
¿Qué es exactamente la mierdificación en 2026?
Imagina que abres una cafetería. Al principio, el café es increíble y barato para atraer clientes. Cuando el local está lleno, empiezas a cobrar por el azúcar y pones sillas incómodas para que la gente se vaya rápido. Finalmente, sustituyes el café por polvos solubles de mala calidad porque sabes que tus clientes ya no tienen otro sitio a donde ir. Eso es, en esencia, lo que está pasando con nuestras redes sociales y servicios digitales.
A mediados de 2025, vimos cómo la situación empeoraba con la llegada masiva de contenido basura generado por Inteligencia Artificial. Hoy, en marzo de 2026, es casi imposible distinguir un artículo útil de uno escrito por un bot diseñado solo para captar clics y mostrarte banners. La experiencia de usuario ha pasado a un décimo plano.
“La mierdificación no es un accidente geográfico del mercado; es una decisión de negocio deliberada que prioriza el valor para el accionista sobre el valor para el ser humano”.
El plan noruego: recuperar el control
Noruega ha entendido que pedirle “por favor” a las grandes tecnológicas que sean buenas no funciona. Su propuesta se basa en puntos muy concretos que podrían cambiar las reglas del juego en toda Europa:
- Interoperabilidad obligatoria: Imagina que pudieras mandar un mensaje desde WhatsApp a un usuario de Telegram o Signal sin problemas. Esto rompería el secuestro digital que nos obliga a estar en una plataforma solo porque nuestros amigos están allí.
- Prohibición de los “patrones oscuros”: Esas interfaces diseñadas para engañarte y que te suscribas sin querer o que sea imposible cancelar una cuenta. Noruega quiere multas que realmente duelan, no simples cosquillas financieras.
- Fomento del software libre: Reducir la dependencia de los gigantes de Silicon Valley apoyando alternativas abiertas que no tengan como único fin monitorizar cada uno de tus pasos.
Me puse a investigar sus documentos y la lógica es aplastante: si no podemos irnos de una plataforma porque perderíamos nuestros datos o contactos, la plataforma no tiene incentivos para tratarnos bien. La competencia real solo existe si somos libres de movernos.
¿Por qué esto te importa a ti hoy mismo?
Quizás pienses que esto suena a política aburrida, pero afecta a tu bolsillo y a tu salud mental cada día. La mierdificación significa que pagas más por servicios que funcionan peor. Significa que tu atención es subastada al mejor postor mientras intentas hablar con tu familia o trabajar.
Este agotamiento digital que sentimos no es culpa nuestra. No es que no sepas gestionar tu tiempo; es que hay miles de ingenieros al otro lado de la pantalla trabajando activamente para que te resulte difícil salir de la aplicación. Lo que Noruega propone es, básicamente, devolvernos el derecho a una vida digital tranquila.
¿Cómo podemos empezar a protegernos?
Mientras las leyes llegan (que ya sabemos que el ritmo de la burocracia es de otra época), hay pasos que podemos dar para no caer en el pozo de la degradación:
- Vota con tus clics: Si una plataforma se vuelve insufrible, busca la alternativa. A veces da pereza cambiar, pero es la única señal que entienden.
- Usa bloqueadores y herramientas de privacidad: No se trata de ser un hacker, sino de poner una valla en tu casa digital para que no entre toda la basura.
- Apoya lo pequeño: Hay newsletters, comunidades y redes independientes que todavía priorizan la calidad sobre la publicidad agresiva.
Riesgos y el contraargumento de las Big Tech
Por supuesto, las grandes empresas no se van a quedar de brazos cruzados. Su argumento suele ser que, si limitamos su capacidad de monetización, los servicios dejarán de ser gratuitos. Pero seamos sinceros: ¿realmente es gratis algo que nos cuesta nuestra privacidad, nuestra atención y, a menudo, nuestra paz?
El riesgo de estas regulaciones es que internet se fragmente, pero muchos opinamos que una internet fragmentada y funcional es preferible a un monopolio global que se cae a pedazos por dentro.
Conclusiones para el futuro cercano
Estamos en un momento crítico. Lo que pase en los próximos meses de este 2026 determinará si internet sigue siendo una herramienta de empoderamiento o se convierte definitivamente en un centro comercial distópico donde nosotros somos el producto defectuoso.
- La mierdificación es reversible: No es una ley natural, es una estrategia de mercado que se puede combatir con leyes.
- Noruega marca el camino: Al igual que con los coches eléctricos, el país nórdico está sirviendo de laboratorio para políticas de consumo digital que luego adoptará la Unión Europea.
- Tú tienes el poder: La interoperabilidad te devolverá la llave de tu casa digital. No aceptes el mal servicio como algo inevitable.



