El director de Shopify alerta sobre el colapso de la comunicación interna cuando los empleados envían textos de IA sin verificar.
El uso de la inteligencia artificial generativa en las oficinas ha alcanzado un punto de inflexión crítico en las empresas tecnológicas.
Tras meses de adopción masiva, las grietas del sistema están quedando al descubierto debido al mal uso de estas herramientas avanzadas.
El director ejecutivo de Shopify, Tobias Lütke, ha definido este molesto fenómeno corporativo bajo el nombre de “granadas de slop”.
Este término describe el acto de generar un texto largo mediante IA para enviarlo a los compañeros sin revisarlo ni editarlo previamente.
Esta práctica, lejos de agilizar los procesos cotidianos, traslada de forma injusta la carga de trabajo desde el emisor hacia el receptor.
El receptor ahora debe descifrar un documento largo y redundante para extraer una idea que se podría haber resumido en dos líneas.
¿Por qué este problema le afecta directamente en su oficina?
A fecha de 23 de septiembre de 2026, si usted trabaja frente a una pantalla, es muy probable que ya sufra este fenómeno a diario.
Imagine que un compañero le pide ayuda para resolver un problema de gestión o soporte técnico dentro de su jornada de trabajo habitual.
En lugar de explicarlo en un mensaje directo y corto, le envía un correo electrónico de cinco párrafos estructurado de forma artificial.
Usted tiene que perder minutos valiosos leyendo un texto genérico para entender una cuestión que requería apenas unos segundos de atención.
El emisor ahorró unos segundos al redactarlo con IA, pero usted perdió el triple de tiempo intentando procesar tanta palabrería innecesaria.
El balance neto de productividad para la organización se vuelve totalmente negativo y genera una gran frustración en los equipos.
La analogía del camión de piezas sueltas
Esto es como si, en lugar de entregar un mueble terminado, alguien descargara un camión lleno de piezas sueltas en su jardín.
La otra persona se marcha diciendo de forma alegre: “Ahí tienes la estantería que me habías pedido, ahora móntala tú mismo”.
La IA permite generar textos casi sin coste de tiempo para el emisor, pero el cerebro humano no procesa la información más rápido por ello.
Nuestro tiempo para leer, analizar y comprender sigue siendo limitado, costoso y propenso al agotamiento mental a lo largo del día.
Al lanzar una “granada de slop”, se automatiza de forma egoísta la creación pero se penaliza severamente la comprensión de los demás.
La paradoja tecnológica en el caso de Shopify
La situación actual en Shopify resulta bastante irónica si analizamos la trayectoria reciente que ha seguido esta multinacional.
Durante la primera mitad de la década de 2020, la dirección de la empresa presionó a sus empleados para usar IA en cada tarea.
El objetivo inicial era evidente: acelerar el desarrollo de software y reducir los tiempos de espera en los canales de soporte corporativos.
Sin embargo, a fecha de 23 de septiembre de 2026, los datos internos demuestran que la falta de supervisión humana arruina la comunicación.
El director Lütke advierte de que recibir estos textos automáticos provoca una pérdida de respeto profesional muy grave entre compañeros.
Si la persona que envía el mensaje no se molesta en leer lo que la IA ha escrito, no hay motivo para que el receptor sí lo haga.
El concepto de “slop” y su salto al entorno de trabajo
El término “slop” se utilizaba al principio para definir el spam visual e informativo que inunda los motores de búsqueda en la red.
Hoy en día, este concepto de “comida basura digital” se ha instalado de lleno dentro de las aplicaciones de comunicación interna corporativa.
La excesiva facilidad de uso de los modelos de lenguaje está provocando un aumento preocupante de la pereza cognitiva en las oficinas.
El acto de escribir nos obliga a ordenar nuestras ideas y a simplificar; delegarlo por completo destruye nuestra claridad mental.
El peligro real es transformar plataformas de mensajería como Slack o Teams en simples vertederos de contenido sintético indescifrable.
El impacto directo en el teletrabajo y la distancia
Este problema se vuelve aún peor en entornos de trabajo remoto, donde la comunicación escrita es la única vía de contacto existente.
Sin el lenguaje corporal ni las charlas de pasillo, un correo redactado por un robot se percibe frío, distante y carente de empatía.
Los trabajadores en remoto ya sufren un cansancio digital elevado debido al volumen constante de alertas en sus teléfonos y ordenadores.
Sumar a este escenario textos interminables y vacíos de contenido solo aumenta la sensación de aislamiento y falta de motivación laboral.
Tres consecuencias críticas de las granadas de slop
- Pérdida de confianza mutua: Los trabajadores sienten que sus superiores o compañeros no valoran su tiempo al mandarles correos automáticos.
- Infoxicación laboral: El volumen de texto diario a procesar crece de forma alarmante sin aportar datos reales a los proyectos comunes.
- Falta de precisión técnica: Los modelos de IA suelen inventar datos o rellenar párrafos con frases solemnes que carecen de utilidad real.
Pautas sencillas para recuperar el control de su tiempo
Evitar este mal hábito digital requiere de medidas muy simples que podemos aplicar a partir de este momento en nuestras empresas.
Use la IA como un borrador o corrector ortográfico, pero nunca delegue el proceso de redacción final sin hacer una lectura crítica previa.
Antes de enviar cualquier mensaje largo, intente resumir las ideas principales en una sola frase sencilla colocada en la parte superior.
Las empresas deben promover una cultura interna donde se premie la brevedad, la honestidad y la claridad por encima de los textos largos.
“La inteligencia artificial debe ser una herramienta para ayudarnos a pensar con mayor claridad, no un escudo tecnológico para evitar el esfuerzo de comunicarnos de forma humana.”
Conclusiones para el futuro de las oficinas
La gran lección de este fenómeno a fecha de 23 de septiembre de 2026 es que la velocidad de escritura no equivale a una mejor gestión.
La tecnología avanza rápido, pero no puede sustituir la empatía básica necesaria para respetar el tiempo de atención de nuestros colegas.
Si dejamos que los algoritmos hablen por nosotros, terminaremos trabajando en entornos digitales ruidosos, ineficientes y deshumanizados.



