Microsoft invierte 50.000 millones para expandir la IA en Latinoamérica y reducir la brecha digital

Microsoft anuncia el plan Global South by 2030. Una inversión masiva que promete progreso, pero que plantea serias dudas sobre nuestra privacidad y recursos naturales.

El gigante llega con regalos, pero las facturas se pagan en privacidad y recursos naturales.

El desembarco de los 50.000 millones

Imagina que vives en un pueblo pequeño donde la conexión a internet es lenta y cara. De repente, una de las empresas más ricas del mundo llama a tu puerta. Te dicen que van a construir carreteras digitales, que van a enseñar a tus hijos a usar herramientas del futuro y que todo será mejor. Suena bien, ¿verdad? Es el plan de Microsoft llamado Global South by 2030. Han puesto sobre la mesa la friolera de 50.000 millones de dólares para este despliegue. El objetivo oficial es reducir la desigualdad en Latinoamérica, África e India. Pero como siempre te digo, cuando alguien te ofrece algo tan grande, hay que mirar con lupa la letra pequeña.

Hoy esta noticia está corriendo como la pólvora en los círculos tecnológicos. Microsoft no da puntada sin hilo. Su plan no es solo caridad; es una expansión comercial masiva disfrazada de ayuda al desarrollo. Quieren que la Inteligencia Artificial llegue a todos los rincones del planeta, pero sobre todo quieren que esa IA sea la suya. Para ti, esto significa que las herramientas que usarás en el trabajo, en la escuela o para pedir una cita médica, probablemente pasen por sus manos y sus algoritmos. Esto me hizo pensar inmediatamente en cómo cedemos soberanía a cambio de comodidad.

¿Por qué México es la pieza clave en este tablero?

Una parte enorme de esta inversión se va a quedar en infraestructuras físicas. Microsoft está construyendo centros de datos gigantescos, especialmente en regiones estratégicas como Querétaro, México. ¿Por qué te importa esto aunque no vivas allí? Porque los datos son el petróleo del siglo XXI. Si los centros de datos están físicamente cerca, la conexión es más rápida, pero también significa que nuestra infraestructura digital nacional empieza a depender totalmente de una empresa extranjera. Es como si el sistema de tuberías de agua de tu ciudad lo construyera y gestionara una empresa de otro país. Si ellos deciden cambiar las condiciones, nos quedamos a oscuras.

Además, estos centros de datos no son solo edificios con ordenadores. Son monstruos sedientos que devoran energía y agua de forma constante. En regiones donde el agua ya es un bien escaso para la agricultura o el consumo humano, usar miles de litros para enfriar máquinas que procesan algoritmos de IA es una decisión que nos afecta a todos. He visto cómo en otros lugares esto ha generado conflictos sociales. ¿Preferimos que la IA genere respuestas un segundo más rápido o que el agua llegue a las casas sin restricciones? Es una pregunta que los gobiernos a veces olvidan hacer cuando ven tantos ceros en un cheque de inversión.

La IA que habla nuestro idioma pero ¿entiende nuestra cultura?

Otro punto clave del plan es crear modelos de IA multiculturales. Microsoft dice que quiere que la IA entienda mejor las realidades locales y las lenguas indígenas. Esto suena fantástico sobre el papel. Sin embargo, me puse a experimentar con otros modelos similares y me di cuenta de algo: para “entrenar” a una IA en nuestra cultura, necesitan devorar nuestros datos. Necesitan nuestras fotos, nuestras formas de hablar, nuestras tradiciones y nuestras leyes. Al final, les estamos entregando gratis nuestra identidad cultural para que ellos nos la vendan de vuelta empaquetada en una aplicación de suscripción mensual. Es un negocio redondo para ellos.

Esto me recuerda a los viejos tiempos de la exploración, donde se intercambiaban espejos por oro. Hoy, los espejos son las aplicaciones gratuitas y el oro son tus datos y los de tu familia. En el África Subsahariana, por ejemplo, prometen usar la IA para la seguridad alimentaria. Dicen que ayudará a los agricultores a saber cuándo plantar. Pero, ¿qué pasa si el agricultor se vuelve totalmente dependiente de una aplicación que solo funciona si Microsoft quiere? ¿Qué pasa si los datos de las cosechas terminan en manos de grandes corporaciones que controlan los precios de las semillas a nivel mundial? La sombra de la dependencia tecnológica es muy alargada y difícil de esquivar una vez que estás dentro.

Riesgos que nadie te cuenta en el folleto publicitario

Como siempre te digo, mi enfoque es tu seguridad y tu ética. Cuando una empresa controla toda la “pila” tecnológica (desde los cables bajo tierra hasta la aplicación que usas en el móvil para hablar con tu madre), tiene un control total sobre tu vida digital. Si decides usar una IA alternativa que sea más respetuosa con tu privacidad, quizás descubras que no funciona tan bien porque la infraestructura de Microsoft favorece a sus propios productos. Esto se llama “vendor lock-in” o quedar atrapado con un proveedor, y es una pesadilla para la libertad de elección.

Además, está el riesgo latente de la vigilancia masiva. Una IA que está integrada en los sistemas de educación y de gobierno puede convertirse en una herramienta de monitoreo perfecta sin que nos demos cuenta. No digo que Microsoft tenga malas intenciones hoy, pero la tecnología que se construye para el bien puede ser hackeada o usada para el control social mañana por gobiernos menos democráticos. Y una vez que la infraestructura está puesta y funcionando, es casi imposible dar marcha atrás. Es como meter un caballo de Troya en casa, solo que este caballo viene lleno de procesadores de última generación y promesas de eficiencia.

¿Qué significa el término Sur Global en esta estrategia?

El término “Sur Global” es una forma elegante de agrupar a países que todavía tienen mucho margen de crecimiento (y muchos datos que extraer). Microsoft sabe que el mercado en Estados Unidos y Europa está saturado. Para seguir creciendo, necesitan que los próximos mil millones de usuarios sean de México, Brasil, Nigeria o la India. Por eso invierten tanto dinero. No es solo por acabar con la brecha digital, es por asegurar que el futuro de la tecnología en estos países tenga su logotipo en la esquina superior derecha. Esto es pura geopolítica digital.

Me puse a investigar y descubrí que este plan Global South by 2030 también busca formar a millones de personas en habilidades digitales. Esto suena bien, ¿quién no querría que su sobrino aprendiera a programar? El truco está en qué les enseñan. Si solo aprenden a usar herramientas de Microsoft, no se están convirtiendo en creadores de tecnología, sino en operarios especializados para un solo fabricante. Es una forma de colonización educativa que deberíamos vigilar muy de cerca para que nuestros jóvenes tengan una visión crítica y abierta.

Cómo podemos protegernos y aprovechar la oportunidad

No quiero que pienses que todo es malo. El acceso a la tecnología puede abrir puertas a jóvenes con talento que hoy no tienen ninguna oportunidad. Pero hay que hacerlo con los ojos bien abiertos. Aquí te dejo unos puntos clave para que no te pillen desprevenido y puedas navegar esta nueva era con criterio:

  • Soberanía de datos: Exige que las leyes de tu país obliguen a que los datos sensibles de los ciudadanos se almacenen y procesen bajo jurisdicción local, no solo en servidores extranjeros.
  • Auditoría ambiental: Las comunidades locales deben tener derecho a saber cuánta agua y electricidad consumen estos centros de datos y cómo eso afectará a las tarifas y suministros locales.
  • Fomento del código abierto: No te cierres a una sola marca. Prueba y apoya herramientas de código abierto que no dependan de una sola gran corporación estadounidense.
  • Pensamiento crítico: Cuando veas una herramienta de IA “gratuita”, pregúntate siempre qué estás dando a cambio. En el 99% de los casos, eres tú quien está alimentando a la máquina.

En conclusión, el plan milmillonario de Microsoft es una moneda de dos caras. Por un lado, trae una inversión que nuestros países necesitan desesperadamente para no quedarse atrás. Por otro, nos ata a un ecosistema cerrado donde nosotros ponemos la tierra, el agua y los datos personales, mientras ellos se quedan con el control y los beneficios a largo plazo. No permitas que el brillo del progreso artificial te impida ver las sombras que proyecta sobre nuestra autonomía real.

“La tecnología que no es nuestra, siempre tendrá un dueño que no somos nosotros.”

Fuentes

La Sombra
La Sombra

Revisión crítica realizada por La Sombra. No escribe para agradar. Escribe para alertar.
Observa sin intervenir… hasta que es necesario. La Sombra detecta sesgos, incoherencias éticas y dilemas invisibles. Es la conciencia editorial de la redacción.

Artículos: 146

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *