No existe una cantidad universal de agua por consulta a una IA. La huella depende del centro de datos, su refrigeración y la electricidad que utiliza; también importa dónde y cuándo se produce el consumo.
¿Una botella de agua por cada respuesta?
Una consulta entra en el chat y una botella de agua desaparece. La imagen es fácil de recordar, pero demasiado simple para explicar la huella hídrica de la inteligencia artificial.
Uno de los estudios más citados, Making AI Less Thirsty, estimó que GPT-3 podía consumir el equivalente a una botella de 500 mililitros por unas 10 a 50 respuestas de extensión media, dependiendo del lugar y el momento de ejecución.
Era una estimación bajo determinados supuestos, no una medición universal aplicable a cada mensaje ni a todos los modelos actuales. Convertirla en «medio litro por respuesta» cambia su significado.
Eso no elimina el problema ambiental. Significa que necesitamos explicar qué se mide antes de convertir un dato en titular.
Por qué los centros de datos necesitan refrigeración
Los servidores transforman la electricidad que utilizan en calor. Cuando muchos equipos trabajan juntos, retirar ese calor es necesario para mantener unas condiciones de funcionamiento adecuadas.
Existen distintas soluciones: mover aire, transportar calor mediante líquidos o combinar varios sistemas. La elección depende del diseño de la instalación y de las condiciones del lugar.
Para entender su consumo de agua hay que separar dos etapas: recoger el calor de los equipos y expulsarlo al exterior. Una tecnología eficiente en la primera etapa no determina por sí sola lo que ocurre en la segunda.
Un circuito cerrado no garantiza consumo cero
En la refrigeración evaporativa, parte del agua se evapora para retirar calor. Esa agua debe reponerse.
En otros sistemas, un líquido circula por un circuito cerrado y transporta el calor hasta un intercambiador. Pero el recorrido no termina ahí: todavía hay que disipar ese calor fuera del edificio.
El Departamento de Energía de Estados Unidos describe instalaciones donde la refrigeración líquida de los equipos está conectada a circuitos que terminan en una torre de refrigeración. Por tanto, recircular líquido cerca del procesador no demuestra que toda la instalación funcione sin evaporar agua.
Refrigeración directa e inmersión: dos técnicas diferentes
La refrigeración directa al chip utiliza placas por las que circula líquido para retirar el calor de determinados componentes.
La inmersión consiste en introducir los equipos en un fluido dieléctrico, que no conduce la electricidad. Son tecnologías distintas, aunque ambas permiten recoger calor mediante líquidos.
Ninguna permite concluir, solo por su nombre, que la huella hídrica completa sea nula. También cuenta el sistema que recibe y disipa ese calor.
¿Se utiliza agua potable o agua reutilizada?
No hay una única respuesta para todas las instalaciones. Microsoft, por ejemplo, explica que compra agua a suministradores locales cuando necesita refrigeración con agua y que utiliza agua reciclada o regenerada donde resulta disponible y adecuada.
La compañía documenta proyectos de reutilización en lugares como Texas, California, Washington y Singapur. Son avances concretos, pero no justifican afirmar que toda la industria utiliza principalmente agua residual.
El origen del suministro importa. Sustituir agua potable por agua regenerada puede reducir la demanda sobre la red de abastecimiento, aunque sigue siendo necesario evaluar la disponibilidad y los usos del recurso en cada lugar.
Extraer agua y consumirla no significan lo mismo
La extracción es el agua que se toma de una fuente. El consumo se refiere a la parte que no regresa de forma inmediata al sistema hídrico de origen, por ejemplo porque se evapora.
El agua evaporada no desaparece del planeta, pero tampoco queda necesariamente disponible en la misma cuenca y en el momento en que se necesita. Por eso, decir que «sigue en el ciclo del agua» no resuelve la cuestión de su impacto local.
Un informe de Lawrence Berkeley National Laboratory estimó que los centros de datos de Estados Unidos consumieron directamente unos 66.000 millones de litros en 2023. La cifra corresponde al conjunto de estas instalaciones, no exclusivamente a la inteligencia artificial.
La electricidad también tiene huella hídrica
El agua utilizada dentro del edificio es solo una parte de la cuenta. La generación de electricidad puede consumir agua, y esa huella depende de las tecnologías y centrales que suministran la energía.
Así, una instalación con muy poco consumo directo puede seguir teniendo consumo indirecto asociado a su electricidad. Las comparaciones deben aclarar si incluyen ambas partes.
Qué significa WUE y qué no nos dice
La métrica WUE, del inglés Water Usage Effectiveness, relaciona el agua utilizada para refrigeración y humidificación con la energía consumida por los equipos informáticos. Se expresa habitualmente en litros por kilovatio-hora.
Microsoft publica una WUE global de 0,27 litros por kilovatio-hora para su ejercicio fiscal 2025, frente a 0,30 en 2024, dentro del alcance de instalaciones que especifica.
Es una medida de intensidad, no un contador del consumo total ni un promedio de toda la industria. Como ejemplo hipotético, si una instalación reduce a la mitad el agua por unidad de trabajo pero triplica su actividad, su consumo total aumenta.
La WUE tampoco permite saber, por sí sola, si el agua procede de una zona con escasez o qué presión ejerce la instalación durante los meses más secos.
Qué hay detrás de los anuncios de «cero agua»
Existen diseños orientados a eliminar la evaporación de agua para refrigeración. Microsoft anunció uno de ellos en 2024, con pilotos previstos para 2026 y nuevas instalaciones que comenzarían a entrar en funcionamiento a finales de 2027.
La propia compañía aclaró que seguiría utilizando agua para servicios como baños y cocinas y que su parque existente mantendría una combinación de tecnologías.
También señaló un posible intercambio: sustituir refrigeración evaporativa por sistemas mecánicos puede aumentar la energía necesaria. Reducir una huella exige comprobar qué ocurre con las demás.
Las preguntas que hacen falta para valorar una instalación
Para evaluar un proyecto concreto, una cifra global o una equivalencia por consulta se quedan cortas. Resulta más útil conocer:
- Cuánta agua extrae y consume, indicando ambas cantidades por separado.
- De dónde procede: red potable, agua regenerada u otras fuentes.
- Cómo cambia la demanda durante el año, especialmente en periodos de calor y sequía.
- Qué incluye la medición: refrigeración, otros usos del edificio y electricidad.
- Qué está funcionando ya y qué sigue siendo un proyecto o una previsión.
La ingeniería ofrece formas de reducir el consumo. Para saber cuánto están ayudando, hacen falta datos comparables y resultados de cada instalación. Ni una botella imaginaria por mensaje ni la promesa de un circuito cerrado sustituyen esa información.
Fuentes consultadas
- Making AI Less Thirsty, publicado en Communications of the ACM.
- Lawrence Berkeley National Laboratory: informe de consumo energético y de agua de los centros de datos estadounidenses.
- Departamento de Energía de Estados Unidos: eficiencia del agua y sistemas de refrigeración.
- Departamento de Energía de Estados Unidos: guía de diseño eficiente de centros de datos.
- Microsoft: métricas PUE y WUE y alcance de sus mediciones.
- Microsoft: suministro, reutilización y refrigeración con agua.
- Microsoft: diseño de centros de datos sin evaporación de agua para refrigeración.
Sombra Radio · Apoyo de lectores
Ayuda a mantener viva Sombra Radio
Tu aportación voluntaria nos ayuda a seguir publicando sobre IA. Puedes apoyarnos desde 1 € al mes.



