El ingeniero Mois Navon, cocreador del chip que guía a millones de vehículos, analiza el futuro de la seguridad vial y los límites morales de las máquinas.
La decisión en fracciones de segundo
Imagine que viaja en un vehículo sin conductor y un peatón cruza la calle inesperadamente. El sistema informático tiene milisegundos para decidir entre esquivar al peatón y chocar contra un muro, o frenar tarde.
Este escenario, conocido en la filosofía como el dilema del tranvía, ya no pertenece a los libros de texto. Se está programando ahora mismo en las líneas de código de los coches del futuro.
La programación de estas decisiones recae sobre algoritmos que deben calcular el valor de la trayectoria en tiempo real. Este es un problema ético que afectará a cualquier usuario de transporte a partir de septiembre de 2026.
El origen del cerebro del vehículo autónomo
Mois Navon, ingeniero clave en el desarrollo de los chips de la compañía Mobileye, ha compartido sus reflexiones sobre la seguridad de estos sistemas inteligentes en septiembre de 2026.
Mobileye es la compañía tecnológica que pavimentó el camino para los asistentes de conducción que hoy utilizan millones de coches en todo el mundo para evitar colisiones.
Navon explica que el diseño de un coche autónomo no busca la perfección absoluta, sino superar con creces la capacidad de reacción del conductor humano medio.
¿Por qué este debate le importa en su día a día?
La automatización del transporte transformará los seguros de accidentes, la planificación urbana y la atribución de responsabilidades legales ante un siniestro en la carretera.
Esto es como si compramos un ascensor para un edificio alto. Esperamos que el fabricante haya diseñado un sistema de frenado redundante para que nunca ocurra una caída libre.
Con la inteligencia artificial en carretera, además de confiar en la resistencia de los materiales físicos, debemos confiar en el criterio lógico del software.
El dilema del tranvía en el código fuente
Los programadores y diseñadores de software no pueden dejar estas decisiones al azar o al aprendizaje no supervisado de la red neuronal del coche.
- Minimizar el daño: La prioridad física del vehículo autónomo siempre debe ser la preservación de la vida humana por encima de los daños materiales.
- Predictibilidad vial: Un vehículo automatizado debe actuar de forma que los conductores humanos tradicionales puedan anticipar sus movimientos en la vía.
- Responsabilidad legal: Es necesario definir si la culpa de un accidente pertenece al fabricante del chip, al desarrollador de la IA o al dueño del coche.
Mois Navon advierte de que la inteligencia artificial superará la capacidad general humana en la toma de decisiones complejas más pronto o más tarde.
La necesidad de marcos regulatorios internacionales
La tecnología de automatización avanza de forma exponencial, mientras que las leyes de tráfico locales se redactan y aprueban de manera mucho más lenta.
Esta diferencia de velocidad genera vacíos legales donde los fabricantes se ven obligados a tomar decisiones morales de forma unilateral en sus laboratorios.
Para evitar un escenario caótico, los gobiernos deben estandarizar las normas de seguridad aplicadas a los sistemas de asistencia a la conducción.
“La tecnología puede calcular la física de un impacto en microsegundos, pero solo los seres humanos podemos decidir qué vidas proteger de manera prioritaria.”
La analogía del piloto automático de aviación
Para comprender el proceso de adopción, piense en la aviación comercial. El piloto automático realiza la mayor parte del vuelo en condiciones normales.
Sin embargo, siempre hay pilotos profesionales listos para intervenir si el sistema informático se enfrenta a una anomalía meteorológica no registrada.
La transición en las carreteras seguirá este esquema híbrido durante años, conviviendo coches manuales y autónomos en un entorno de alta complejidad de tráfico.
El fin último de la tecnología de asistencia
La conversación pública sobre inteligencia artificial suele centrarse en la comodidad de no conducir o en la optimización del tiempo de viaje.
No obstante, para los ingenieros de sistemas de seguridad, el éxito real de la conducción autónoma se medirá exclusivamente en vidas salvadas cada año.
La programación ética de los vehículos es el elemento indispensable para que la sociedad acepte delegar el control de los viajes cotidianos a un algoritmo.
Fuentes de información y referencias
- La Vanguardia: El ingeniero que creó el cerebro de los coches autónomos advierte que la IA superará al humano (Publicado el 14 de septiembre de 2026).
- Mobileye Global Safety Standards for Autonomous Vehicles (Documento técnico de referencia sobre seguridad vial).



