La memoria infinita y el control absoluto: la IA ya no solo escribe, ahora actúa.
El salto evolutivo que estábamos esperando
El 17 de febrero de 2026 quedará marcado en el calendario tecnológico como el día en que la barrera entre el software y el usuario se volvió un poco más delgada. Anthropic acaba de lanzar Sonnet 4.6, y no es una actualización cualquiera. Es el golpe en la mesa que necesitaban los desarrolladores y usuarios avanzados para dejar de ver a la inteligencia artificial como un simple chat.
Imagina que estás intentando montar un mueble de mil piezas. Hasta ahora, la IA te leía el manual por partes, pero a veces olvidaba dónde habías dejado el destornillador. Con Sonnet 4.6, es como si el asistente no solo recordara cada tornillo, sino que además pudiera coger las herramientas y ayudarte a apretarlos. Esto cambia las reglas del juego por completo.
Lo más sorprendente es que Anthropic no ha reservado esta potencia solo para quienes pagan fortunas. Sonnet 4.6 pasa a ser el modelo predeterminado tanto para usuarios gratuitos como para los suscriptores Pro. Es un movimiento agresivo en un mercado donde la memoria y la capacidad de cómputo suelen estar bajo llave.
La ventana de contexto: ¿Por qué un millón de tokens es una locura?
Para los que no están familiarizados con la jerga, los tokens son básicamente las unidades de información que la IA puede procesar a la vez. Hasta hace poco, hablar con una IA era como tener una conversación con alguien que tiene una memoria a corto plazo muy limitada. Si el hilo era muy largo, la IA empezaba a desvariar o a olvidar los detalles del principio.
Con una ventana de 1 millón de tokens, Sonnet 4.6 puede “leer” y mantener en su memoria de trabajo libros enteros, bases de código masivas o transcripciones de reuniones de semanas. Me puse a experimentar con un proyecto de código que tiene cientos de archivos y, por primera vez, no tuve que ir cortando y pegando pedazos. Se lo traga todo de una vez y entiende la estructura global.
Esto es como si pasáramos de escribir en una servilleta a tener un escritorio del tamaño de un estadio de fútbol. Ya no hay que preocuparse por el contexto; el contexto está ahí, vivo y presente en cada respuesta. Para el usuario de a pie, esto significa que puedes subir diez PDFs de tu carrera y preguntarle sobre la relación entre el primer tema y el último sin que alucines.
Computer Use: La IA toma el control del ratón
Si la memoria es impresionante, la capacidad de “uso de computadora” es lo que realmente te vuela la cabeza. Sonnet 4.6 ha perfeccionado la habilidad de ver lo que hay en tu pantalla y ejecutar acciones. No solo escribe código; puede abrir un navegador, buscar una información, descargar un archivo, abrir Excel y rellenar una tabla.
¿Te parece ciencia ficción? Pues ya está aquí. Durante las pruebas iniciales, se ha visto cómo el modelo navega por interfaces complejas con una precisión que supera a sus versiones anteriores. Esto es como si tu ordenador, de repente, tuviera ojos y manos. El impacto en la productividad es difícil de cuantificar, pero imagina automatizar esas tareas repetitivas que te quitan dos horas cada mañana.
“La IA ha dejado de ser una herramienta de consulta para convertirse en un operario digital que entiende el entorno en el que trabajas.”
Un titán para los programadores
Donde Sonnet 4.6 realmente brilla y saca músculo es en el desarrollo de software. Los bancos de pruebas (benchmarks) no mienten: ha destrozado récords anteriores en resolución de errores y generación de código complejo. No se limita a sugerir el siguiente bloque de texto; razona sobre la arquitectura.
Esto me hizo pensar en cómo ha cambiado mi flujo de trabajo. Antes usaba la IA para funciones sencillas. Ahora, con la versión 4.6, le pido que analice por qué un despliegue en la nube está fallando basándose en los logs de error de las últimas 24 horas. Y lo hace. Identifica el cuello de botella, sugiere la corrección y, si le das permiso, puede incluso preparar el parche.
La mejora en el seguimiento de instrucciones es notable. Si le dices que use una librería específica y que evite ciertos patrones de diseño, ya no “se le olvida” a mitad de camino. Es mucho más obediente y coherente, algo vital cuando estás trabajando en entornos de producción donde un error puede costar mucho dinero.
Riesgos, ética y el elefante en la habitación
No todo es color de rosa, y en SombraRadio nos gusta mirar debajo de la alfombra. Una IA que puede usar tu ordenador plantea dudas de seguridad razonables. ¿Qué pasa si el modelo comete un error crítico mientras borra archivos? ¿Cómo gestionamos la privacidad de los datos cuando le damos acceso visual a nuestra pantalla?
Anthropic asegura que han implementado capas de seguridad robustas, pero la responsabilidad última sigue siendo humana. Además, procesar un millón de tokens requiere una energía brutal. El coste ambiental de estas consultas masivas es un debate que la industria prefiere esquivar, pero que está ahí. ¿Realmente necesitamos usar tanta potencia para resumir un correo? Probablemente no, y ahí es donde entra el criterio del usuario.
También está el tema de las alucinaciones. Aunque han disminuido drásticamente en esta versión, siguen existiendo. Un modelo que parece tan seguro de sí mismo puede llevarte al huerto si no verificas los datos críticos. No confundas potencia con infalibilidad.
Conclusiones accionables: Cómo sacarle el jugo
- Sube proyectos completos: No escatimes. Si tienes un manual de 500 páginas o un proyecto de software grande, cárgalo entero para que Sonnet 4.6 entienda el panorama general.
- Prueba la automatización de tareas: Empieza con procesos sencillos de navegación web o gestión de archivos para ver cómo se desenvuelve el modelo en tu entorno.
- Usa instrucciones estructuradas: Aprovecha su gran capacidad de seguimiento de instrucciones para definir flujos de trabajo muy específicos.
- Mantén el factor humano: Revisa siempre las acciones importantes que la IA realice en tu sistema; tú sigues siendo el jefe de máquinas.
En definitiva, Sonnet 4.6 no es solo más rápido o más listo; es más capaz. Es una herramienta que nos invita a dejar de ser mecanógrafos y empezar a ser directores de orquesta digital. ¿Estamos preparados para delegar tanto control? El tiempo lo dirá, pero la tecnología ya no va a volver atrás.



