El fin de los clics innecesarios y la era de la IA que realmente hace cosas por ti.
La IA que deja de hablar para empezar a actuar
Imagina que llegas a casa hoy, 25 de febrero de 2026, después de un día de trabajo agotador. No tienes ganas de pelearte con menús, ni de buscar direcciones, ni mucho menos de comparar precios de transporte. Solo quieres que las cosas pasen. Bueno, esa es precisamente la promesa que Google acaba de cumplir con la última actualización de Gemini para los nuevos Pixel 10 y la serie Galaxy S26 de Samsung.
Ya no estamos hablando de un chatbot que te escribe un poema o te resume un correo. Estamos ante un cambio de paradigma: el asistente ahora tiene “manos”. Gracias a una integración profunda en el sistema operativo Android, Gemini puede navegar de forma autónoma por aplicaciones como Uber o DoorDash para completar tareas complejas que antes requerían que tú dieras diez o doce toques en la pantalla.
Esto no es simplemente un atajo de software. Es lo que en la industria empezamos a llamar agentes de acción. Esto es como si, en lugar de pedirle a alguien que te explique cómo llegar a un sitio, simplemente le dieras las llaves de tu coche y le dijeras: “Llevame”.
¿Cómo funciona esta magia en los Pixel 10 y S26?
La tecnología detrás de este avance se basa en algo llamado “ventanas virtuales”. Cuando le pides a Gemini que te pida un Uber al aeropuerto, el sistema no solo envía una señal a la API de Uber. En realidad, Gemini abre una instancia invisible de la aplicación en segundo plano, “lee” la interfaz como lo haría un humano, selecciona la opción más lógica y prepara el pedido.
Lo interesante es que hoy, 25 de febrero de 2026, esta capacidad está limitada a los dispositivos de gama más alta debido a la potencia de procesamiento que requiere. Tanto el chip Tensor G5 de los Pixel 10 como el Snapdragon 8 Gen 5 de los Galaxy S26 incluyen unidades de procesamiento neuronal (NPU) diseñadas específicamente para esta navegación visual constante. Sin ese músculo, el teléfono se calentaría solo de pensar en abrir tres apps a la vez en la sombra.
He estado trasteando con esta función durante las últimas horas y la sensación es extraña pero satisfactoria. Es como ver a un fantasma operando tu móvil. Tú solo ves una tarjeta de confirmación final que dice: “He encontrado un UberX por 15 euros que llega en 4 minutos. ¿Confirmas?”. Un toque y listo. El ahorro de tiempo parece pequeño en una sola acción, pero a lo largo del día, la fricción digital simplemente desaparece.
El fin de la dictadura de las interfaces
Llevamos una década siendo esclavos de cómo cada desarrollador decide diseñar su app. Que si el botón de carrito está arriba, que si el selector de dirección está escondido… Con esta evolución de Gemini, la interfaz de la aplicación se vuelve secundaria para el usuario. El sistema operativo se convierte en una capa de inteligencia que unifica todo.
Esto tiene un impacto enorme en la accesibilidad. Pensemos en personas con dificultades motoras o visuales que antes encontraban un calvario navegar por aplicaciones mal diseñadas. Ahora, un comando de voz natural es suficiente para que la IA haga el trabajo sucio de pelearse con botones pequeños o menús desplegables infinitos.
Sin embargo, esto también plantea preguntas incómodas para las marcas. Si ya no entramos en la app de Uber para pedir el coche, ¿qué pasa con la publicidad que nos mostraban? ¿Qué pasa con los programas de fidelización? Estamos ante una desintermediación agresiva donde Google (y Samsung, por extensión) se quedan con el control total de la experiencia del usuario.
Privacidad y seguridad: El elefante en la habitación
Sé lo que estás pensando: “¿Le voy a dar permiso a Google para que navegue por mis apps bancarias o de comida?”. Es una duda legítima. Para mitigar esto, Google ha implementado un protocolo de seguridad que requiere una confirmación biométrica (huella o rostro) justo antes de realizar cualquier transacción económica. Gemini puede preparar el carrito, pero no puede darle al botón de “Pagar” sin tu permiso explícito.
Además, todo el procesamiento de la navegación en la “ventana virtual” ocurre dentro del dispositivo. Los datos de lo que Gemini “ve” mientras navega por tu Uber no se envían a la nube para ser analizados por humanos, o al menos eso es lo que la documentación técnica de hoy, 25 de febrero de 2026, asegura con rotundidad. La privacidad procesada en el borde (edge computing) es la única forma de que este sistema sea éticamente sostenible.
Guía rápida: Cómo empezar con Gemini Actions
- Verifica tu hardware: Asegúrate de tener un Pixel 10 o un Samsung Galaxy S26 con la última actualización de seguridad de febrero de 2026.
- Activa los permisos: Ve a Ajustes > Google > Gemini y activa la opción “Navegación en Aplicaciones de Terceros”.
- Configura tus métodos de pago: Gemini usará los perfiles que ya tengas guardados en las apps correspondientes (Uber, DoorDash, etc.).
- Prueba un comando sencillo: Di algo como “Gemini, pídeme el burrito de siempre en DoorDash”.
- Revisa y confirma: No olvides que tú tienes la última palabra antes de que se efectúe el cargo en tu tarjeta.
¿Hacia dónde vamos?
Este es solo el primer paso. Lo que estamos viendo hoy en los Pixel 10 es el boceto de un futuro donde el concepto de “aplicación” tal como lo conocemos podría desaparecer. Si la IA puede manejar cualquier servicio por nosotros, el móvil dejará de ser una cuadrícula de iconos para convertirse en una superficie de conversación pura.
¿Llegará un momento en que Gemini pueda reservar un vuelo completo, incluyendo la selección de asiento y el pago de la maleta extra, mientras nosotros dormimos? Todo apunta a que sí. La tecnología ya está aquí; lo que falta es que los usuarios nos acostumbremos a delegar tareas que, hasta ayer, considerábamos puramente humanas.



