Crónica de una galería digital en la era de la IA
Olvídate del clavo y el marco. En la nueva era del arte, la obra no se cuelga, flota. Flota en la blockchain. Flota en un visor de realidad virtual. Flota en una pantalla de 6,1 pulgadas que llevas en el bolsillo. Y también flota en la incertidumbre de qué significa hoy coleccionar, crear o incluso firmar.
Estamos asistiendo a una revolución silenciosa. No se escucha el golpe del martillo en una subasta de Christie’s, sino el clic sutil de un NFT minted en Ethereum o el zumbido de un algoritmo que compone visuales únicos en tiempo real. El arte ya no está en una sala con luz tenue, sino en Feral File, fxhash, o en los espacios virtuales de museos que están reconfigurando su función: del custodio al curador de código.
🎨 ¿Qué se vende exactamente?
Si no hay lienzo, ¿qué compra el coleccionista?
En Feral File, una de las plataformas pioneras del arte digital comisariado, lo que se adquiere es un archivo firmemente respaldado por un contrato inteligente. Una obra digital, sí, pero también una entrada en la cadena de bloques que valida propiedad y procedencia.
En fxhash, centrada en arte generativo, cada pieza es única. No porque el artista la dibuje a mano, sino porque el algoritmo, programado por el artista, genera variaciones irrepetibles. El comprador no elige la imagen, elige el código. Y el código decide qué obra nacerá.
🏛️ Los museos ya no son edificios
El MoMA, el Louvre o el Barbican ya coquetean con exposiciones digitales. Pero hay una nueva ola de museos nativos virtuales: Museo MoNA (Museum of NFT Art) o Verse que apuestan por recorridos digitales interactivos y comisariado híbrido (humano + IA).
En estos espacios, puedes caminar (con avatar o ratón) por salas que cambian en tiempo real según datos en blockchain, clima o tendencias sociales. Una sala de exposiciones que se adapta a la realidad aumentada o al metaverso.
🤖 ¿Y si la autora es una IA?
Aquí no solo cambia el medio: cambia la autoría. Cada vez más artistas co-crean con modelos como Midjourney, DALL·E, o Runway. ¿El prompt es el pincel? ¿El estilo es programable?
Más allá del debate legal, la cuestión estética es profunda: ¿puede una IA tener estilo propio? ¿O solo remixa con habilidad lo que ya ha visto?
💡 Flotar también es liberarse
Puede que el arte ya no cuelgue, pero eso no significa que haya perdido peso. Al contrario: se ha liberado de soportes físicos, de intermediarios, de fronteras. Se ha vuelto accesible, reproducible, mutable. Pero también frágil, efímero y difícil de conservar.
En Sombra Radio creemos que esa fragilidad es parte de su fuerza. Porque el arte que flota también puede elevar.



