SWARM Biotactics equipa cucarachas vivas con pequeñas mochilas de sensores para explorar lugares de difícil acceso. El ejército alemán ensaya su uso en misiones de reconocimiento. La búsqueda de personas bajo los escombros es una posible aplicación civil.
Cuando una cámara de inspección llega al fondo de una grieta, puede quedar un hueco por explorar al otro lado de un recodo. La empresa alemana SWARM Biotactics trabaja en una forma de llevar un sensor un poco más lejos: colocarlo sobre el lomo de una cucaracha de Madagascar y orientar al insecto a distancia. El animal aporta algo difícil de reproducir en un robot tan pequeño: seis patas capaces de encontrar apoyo en un terreno irregular.
Qué lleva la cucaracha en la mochila
La mochila reúne la electrónica de control, el equipo de comunicación y los sensores que requiere cada misión. Según el centro de innovación de las Fuerzas Armadas alemanas, el proyecto contempla sensores ópticos, acústicos o electromagnéticos. Una cámara serviría para observar qué hay al otro lado de una abertura. Un micrófono permitiría escuchar en un punto al que el operador no puede acercarse.
El sistema orienta al insecto mediante estímulos que influyen en su dirección de marcha. La cucaracha sigue dando los pasos y sorteando obstáculos por sí misma. Esa distinción ayuda a entender el alcance del control: indicar un giro es una cosa; conseguir que el animal llegue a un punto preciso entre los escombros es un problema bastante más difícil.
Dónde interviene la inteligencia artificial
La función mejor documentada de la IA está en la coordinación de varios insectos. En el proyecto AutoBugs, SWARM Biotactics trabaja con el centro de innovación de la Bundeswehr y la escuela de reconocimiento del ejército alemán en un programa que permite dirigir las unidades a distancia y reunir las lecturas de sus sensores. Sus responsables explican que, si un sensor deja de funcionar, el grupo puede asumir su tarea.
El objetivo militar es observar lugares de difícil acceso sin enviar primero a una persona. En un rescate, la pregunta sería otra: ¿puede el equipo distinguir una señal humana y situarla con suficiente precisión para orientar a los bomberos? Las fuentes públicas describen las pruebas de reconocimiento, pero no documentan que estas cucarachas hayan localizado a un superviviente en una emergencia real.
Qué tendría que demostrar en un derrumbe
Imaginemos que el micrófono recoge tres golpes bajo una losa. Para que esa pista resulte útil, los rescatistas necesitan saber desde dónde se transmitió, si el sonido se repite y si podría proceder de sus propias herramientas. También importa un detalle físico: el hueco debe dejar pasar al insecto con la mochila puesta. Una prueba convincente mediría con qué frecuencia el sistema entrega una pista que un equipo de rescate puede comprobar, además de la distancia que recorre la cucaracha.
El uso de un animal vivo añade una cuestión de bienestar. Evaluar la tecnología exige conocer cómo afectan al insecto la carga, los estímulos repetidos y la posibilidad de que quede atrapado. Son preguntas relevantes tanto para los ensayos militares que ya se realizan como para cualquier futura prueba con servicios de emergencia.
Fuentes
- Cyber Innovation Hub de la Bundeswehr — Proyecto AutoBugs, sensores y coordinación de los insectos
- SWARM Biotactics — Tecnología de control y características de su plataforma
- CBS News, 60 Minutes — Reportaje sobre las cucarachas de Madagascar y sus posibles usos en reconocimiento y rescate
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