Un equipo médico administró los virus bajo un protocolo de uso compasivo. Según la empresa, el cóctel eliminó en el laboratorio una muestra de la bacteria del paciente. Su evolución clínica sigue sin hacerse pública.
De una muestra de E. coli a un tratamiento personalizado
La dificultad era encontrar algo que funcionara contra la cepa concreta que infectaba al paciente. Según la información publicada sobre el caso, se trataba de Escherichia coli: la bacteria había resistido los antibióticos empleados y tampoco respondía a los bacteriófagos disponibles.
Radical Numerics recurrió a su modelo de inteligencia artificial Omnii-1 para diseñar nuevas variantes de esos virus. El 20 de octubre, la empresa anunció que un equipo médico había administrado al paciente un cóctel que las incluía. La compañía describe el caso como el primer uso clínico de fagos diseñados con IA.
Por qué un virus puede servir contra una bacteria
Un bacteriófago, o fago, es un virus que infecta bacterias. Algunos fagos se multiplican en el interior de la bacteria hasta romperla. Esa capacidad se estudia desde hace más de un siglo como vía para tratar infecciones, pero tiene una limitación práctica: un fago capaz de destruir una cepa de E. coli puede resultar inútil contra otra de la misma especie.
Ahí intervino Omnii-1. El modelo ayudó a diseñar variantes con posibilidades de actuar contra la cepa del paciente. Después vino la prueba decisiva para elegir el tratamiento: el equipo expuso en el laboratorio una muestra de esa bacteria a un cóctel que contenía los fagos seleccionados. Según Radical Numerics, la mezcla eliminó la bacteria en el cultivo.
Qué sabemos del paciente
Los médicos administraron el preparado por una vía autorizada de uso compasivo. Este mecanismo permite que una persona con una enfermedad grave y sin alternativas satisfactorias reciba un tratamiento experimental fuera de un ensayo clínico.
Radical Numerics ha reservado los datos sobre la evolución del paciente para proteger su privacidad. Por tanto, se desconoce si la infección remitió, cuánto duró una posible respuesta o si aparecieron efectos adversos. El resultado que la compañía ha comunicado corresponde al cultivo de laboratorio.
El interés del caso reside en que unas variantes propuestas por un modelo llegaron a probarse contra una muestra real y después se administraron a la persona de la que procedía. Para saber si ese método puede beneficiar a otros pacientes harán falta estudios clínicos que midan tanto la respuesta a la infección como la seguridad del tratamiento.
Fuentes y referencias
- Radical Numerics — Informe técnico sobre Omnii-1 y el uso compasivo de los fagos
- TechRadar Pro — Información sobre la infección por E. coli y los datos clínicos que siguen sin conocerse
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